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50 AÑOS DE SOLEDAD.

Conversatorio 50 de Cien

En el marco del homenaje que CDMX le rinde a Cien años de soledad, a propósito de sus 50 años de publicación, el lunes 13 de noviembre a las 19:00 horas, se llevó a cabo un conversatorio entre la cantante Tania Libertad, la escritora Wendy Guerra, el pintor Waldo Saavedra y Jaime Abello Banfi, Director General de la Fundación Gabriel García Márquez para el Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI), todos personas cercanas a Gabriel García Márquez quienes compartieron su experiencia, opinión y afectos en torno a esta obra literaria y a su autor.

En este encuentro además de las ideas, las palabras y las anécdotas, se expresó el arte a través de la música de Tania Libertad, las letras de Wendy Guerra y la pintura de Waldo Saavedra, quienes en compañía de Jaime Abello Banfi, compartieron su vínculo con Cien años de Soledad.

Al conversatorio, que se llevó a cabo en el Instituto mexicano para la justicia, asistieron aproximadamente 90 personas pero fue transmitido por streaming con el objetivo de llegar a varios países.

A la celebración 50 de Cien en CDMX se han unido además celebridades, intelectuales, escritores, artistas y líderes de todo el mundo quienes han enviado sus mensajes felicitando a Cien años de soledad por su 50 aniversario.

Sobre los panelistas

Tania Libertad:

Amiga cercana a Gabo. Compañera de bohemias y de música del célebre escritor.
Nacida en Perú donde comenzó su carrera artística a los 7 años de edad; a los 9 años graba su primer disco y a los 11 ya cantaba en la televisión. Radicada en México desde 1980 donde se convierte en una de las artistas más queridas y reconocidas también en este país, desde el cual construyó la plataforma de su internacionalización. Su discografía comprende 44 álbums de los cuales se han vendido más de 10 millones de copias razón por la cual se ha hecho acreedora a múltiples discos de oro y de platino.

Entre los reconocimientos más importantes que ha recibido se encuentran: Artista de la U.N.E.S.C.O para la paz, Latin Grammy a la excelencia y a la trayectoria, Embajadora Iberoamericana de la Cultura, Luna del Auditorio Nacional al mejor espectáculo de música de Iberoamérica para el mundo, Huésped Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires. También ha recibido múltiples condecoraciones de los gobiernos de Perú y Brasil.

Waldo Saavedra:

Prestigiado pintor y amigo de Gabo, con quién pactó realizar la pintura en homenaje a Cien años e itinerar en 100 recintos culturales en el mundo. Nació en La Habana. Pintura, escenografía y diseño de vestuario. Expuso por primera vez en la ciudad de Santa Clara, Cuba, en 1978. Posteriormente presentó su obra en las ciudades de Caibarén y La Habana, Cuba. Su obra se ha admirado en diferentes países como Alemania, Bélgica, Argentina y México, entre otros.

Premio en el Concurso de Carteles y Propaganda Gráfica “26 de julio”, La Habana; mención especial, Concurso para la realización del monumento a Simón Bolívar, Habana, y Primer Premio de Pintura, Caibarén, Cuba (1981). Primer Premio en el Salón de Dibujo Posada en 1992. Mención Honorífica en la II Bienal José Clemente Orozco, Guadalajara 1993 y Primer Premio-Mención Honorífica en la II Bienal José Clemente Orozco, Guadalajara 1993 y primer premio – mención honorífica en el Salón de octubre, 1994 y 1995 en Guadalajara.

Waldo Saavedra es uno de los artistas plásticos más queridos y reconocidos en Cuba y México,  su obra representa gran valor en el mundo del arte y los coleccionistas.

Wendy Guerra:

Escritora cubana. Aprendiz de Gabo La Habana, 1970) es una escritora cubana. Ha colaborado en distintas revistas y periódicos, incluyendo El País, The Miami Herald y El Mundo. Su primera colección de poemas, Platea a oscuras, le valió el Premio de la Universidad de La Habana cuando apenas tenía 17 años. Se licenció en Dirección de Cine por el Instituto Superior de Arte de La Habana, donde Gabriel García Márquez fue su maestro de escritura de guiones. Su primera novela, Todos se van (2006), basada en sus propios diarios y en su niñez y adolescencia en Cuba, recibió el Premio Bruguera, fue seleccionada por el diario “El País” como Mejor Novela en 2006 y recibió también el Premio Carbet des Lycéens en Francia 2009. En 2014 fue adaptada al cine por el cineasta colombiano
Sergio Cabrera.

Aunque sus novelas han sido traducidas a 13 idiomas, solo su novela  Posar desnuda en La Habana. Diario apócrifo de Anaïs Nin (2010) ha sido publicado en Cuba. En 2010 fue nombrada Chevalier de l’Ordre des Arts et des Lettres en Francia, y en 2016 ha sido elevada al título de Officier de la misma orden.

Jaime Abello:

Co-Fundador de la Fundación Gabriel García Márquez, al que Gabo encargó conservar y fomentar el valor del trabajo periodístico en Iberoamérica. Director General y cofundador de la Fundación Gabriel García Márquez para el Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI), organización establecida en 1994 en Cartagena, Colombia, por iniciativa de Gabriel García Márquez. Antes de vincularse a la FNPI había sido, entre 1990 y 1994, director-gerente de Telecaribe, el canal público de televisión regional del Caribe colombiano. Es egresado de la Facultad de Derecho de la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá y ha dedicado su vida profesional al periodismo, el cine, la comunicación y la cultura.

Autoficción y Espiritismo

Elegimos una obra teniendo en cuenta el cúmulo de recuerdos simbólicos que nos asaltan. Al uso de estos referentes como patrón estético dentro de la literatura en forma de Diario Personal se le ha dado en llamar: Autoficción.

Siempre he pensado que Cien Años de Soledad inaugura esa corriente confesional, estado en el que Gabriel García Márquez determinó exhumar de los escondites más recónditos del secreto latinoamericano lo que antes muchos escondían.

Excepto Rulfo, quien siempre puso al descubierto su universo endémico bordado de “muertitos” y apariciones mágicas, el resto de sus contemporáneos, abrazaban – por lo general– una visión foránea del universo continental del estilo a su contenido. Un modo de contar ya conocido, semejante a las narraciones y condumios clásicos diferente a la verdadera narrativa doméstica que en verdad le acontecía en nuestro continente.

El delirio arrebatado de nuestra privacidad y su musicalidad única es la alquimia delirante que destila de Cien años…

El sabor de la cal en la boca de Rebeca y la anunciada Peste de la Mente que luego atacó a su propio autor, el descubrimiento de un universo personal que nombra sin ninguna duda las costumbres y manías de nuestras tías, hermanas y abuelos o el caudillo casero, ese que nos toca a todos dentro del mágico universo que al llamarle Macondo nos personaliza y pertenece como herencia étnica de una patria ilusoria.

Allí nos acomodamos, a un nuevo molde, apropiándonos de cada uno de los personajes, nombrando nuestros dolores o anécdotas a través de las peripecias poéticas del inusitado universo que Gabo encontró debajo de
su cama, en los escaparates de su familia o sobre los vasos de agua espirituales y nos dejó como herencia, modelo existencial de un continente que no había sido bautizado así antes de “Cien años de soledad”. Esta novela es nuestro Quijote y en ella cada uno de sus personajes adquiere roles de reflejo interactivo únicos.

A este juego de vínculos sentimentales Waldo Saavedra le ha incorporado su encarnación generacional, semántica y ética, hilvanado todo ello con la alta costura de su técnica, corporizando personajes y roles en dimensiones infinitas. Hay que observar entrando a fondo en el juego del “quién es quien” pues somos nosotros quienes podemos aparecer bajo la piel de estos caracteres ya canónicos en nuestra cultura. De cómo un Buendía puedes ser tú mismo o de cómo un prócer real se convierte en un personaje de ficción a través de la gran mano de Saavedra tras una broma soplada por Gabo desde su nueva residencia en la otra vida.

La obra posee un magnetismo inusual que apresa la atención de quienes la contemplan, su complejidad espacial y la técnica depurada juguetea con la anécdota de cada uno de sus elementos narrados. Yo misma sentí una profunda emoción al descubrirme retozando como niña frente a un lienzo que posee el misticismo de las grandes obras: una conmoción inexplicable que no te deja alejarte y te apresa en su contemplación.

Muchos de los grandes artistas que la observaron saltan hoy al cuadro siendo parte del todo que nos convoca.

Esta obra es la gran capilla literaria latinoamericana. Un nicho fundacional de identidad. Pocas semanas antes de la muerte de Gabo, en una de sus últimas salidas sociales, Saavedra le mostró imágenes de esta obra y entre el delirio y la memoria jugamos a encontrar su espíritu entre los personajes. Aquí se fue García Márquez, al interior de esta gran obra visual de las artes contemporáneas latinoamericanas, a jugar con sus cánones, a dilatarlos y encarnarlos en esta sesión espiritista que es la creación en desarrollo. Disfruten, gocen, colúmpiense en el ánima
de esta obra infinita …

WENDY GUERRA

Autoficción y Espiritismo