Realismo e Idealismo en Maquiavelo

El Instituto Mexicano para la Justicia les da la más cordial bienvenida. Este evento académico es una invaluable transmisión de nuestras políticas de hospitalidad y amistad. En el marco de las grandes transformaciones de la República, debemos pensar (como lo hizo otro Andrés hace más de 100 años), en los grandes problemas nacionales; México necesita reformular sus preguntas, las grandes, las que determinarán su existencia como República libre y democrática.

El México de hoy refuerza a los poderosos y perpetúa el dolor de quienes viven en la miseria extrema. Cultiva el resentimiento. Corona lo imaginario. Alimenta identidades rígidas y a menudo ficticias. Hinca el pasado e hipoteca el futuro. Desalienta la transformación. Privatiza la historia. Confunde la libertad con la irresponsabilidad. Enorgullece la impotencia o la encubre con una potencia usurpada. En México el poder se las entiende con la muerte mientras finge compadecerse de la vida.

Una mala noticia para los optimistas: el fin de la Historia, con mayúsculas, se ha pospuesto. Se está perdiendo la fe en el relato liberal y Brasil nos lo está gritando. Esto implica que no habrá concesiones y habrá que incorporarse al debate sobre el Futuro, también con mayúsculas.

Para PENSARLO, con mayúsculas y negritas y subrayado, están aquí dos grandes Maquiavelistas. Don MAURICIO VIROLI, uno de los más brillantes politólogos de nuestro tiempo y Don CARLOS SALINAS DE GORTARI, recordando a Lord Acton, Maquiavelo at it´s best…

Realismo e idealismo en Maquiavelo es el título del diálogo entre dos pensadores de altísimos vuelos. El gesto de reunirlos en estos tiempos es digno de transmitirse entre generaciones. Confieso que imagino que este encuentro provoca la sonrisa del florentino desde el infierno donde nos mira. Tal vez sonría recordando los diálogos imaginarios entre él y Montesquieu; o sonría al imaginar que esta casa, evocando la de los Rucellai y los Orti Oricellari, puede servir para reflexionar sobre PODER, GUERRA Y POLÍTICA con jóvenes a los que una palabra dicha a tiempo puede cambiarles la vida…

¿Por qué MAQUIAVELO hoy?

Maquiavelismo y maquiavélico son términos de uso común hasta por aquellos que no han leído una SOLA línea del PRÍNCIPE. Es la forma de sustantivar y adjetivar el uso del poder sin escrúpulos. Desde 1559, la Iglesia Católica incluyó en el INDICE (la conquista antiliteraria del dogmatismo) las obras del florentino. Incluso los jesuitas quemaron una estatua del “malvado” filósofo. En la Inglaterra isabelina al Diablo se le llamaba Old Nick por evocación a nuestro Nicolás.

Asumiendo las cosas con seriedad, no podemos entender el proceso de formación del Estado Moderno sin Maquiavelo. No se puede pensar con ingenuidad el significado del poder en la vida pública. Debemos pensar en la economía de la violencia y no en la apología de la violencia. México tiene demasiados muertos.

Surge la fina ironía renacentista en este México tan violento: ¿no habría que ser cruel para ser bondadoso? Maquiavelo fue contemporáneo de Leonardo y va directo a la experiencia y no a un Mundo fingido. Esa es su base metodológica en ideas políticas. EL QUE NO SE OCUPA DE LO QUE SE HACE PARA PREOCUPARSE DE LO QUE HABRÍA QUE HACER, APRENDE ANTES A FRACASAR QUE A SOBREVIVIR. La verdadera virtud del Príncipe nuevo es la flexibilidad ante circunstancias adversas. Aquí está la clave del Consejo al Príncipe: el poder de la Fortuna en las cosas humanas dentro de un marco intelectual renacentista que había superado la negativa concepción cristiana de Poder Ciego o la fortuna como Esclava de Dios. La idea de Maquiavelo era no atar de manos al Hombre ante las embestidas de la suerte, sino exigir esa virtud erótica que conquista por audacia de la fuerza y por prudencia.

Insisto en la pregunta: ¿Por qué MAQUIAVELO hoy?

En el capítulo 22 del Libro de MAURICIO VIROLI, LA SONRISA DE MAQUIAVELO, tenemos la respuesta, su subtítulo es: AMAR A LA PATRIA MÁS QUE AL ALMA. Maquiavelo amaba a su patria y no quería ir al cielo con Santos y Beatos, sino al infierno entre grandes Hombres de Estado, Filósofos de la Política y Hombres que no necesitaban a Dios. Ese fue su sueño. Salvar a su patria con toda sus fuerzas y su inteligencia, con toda su lucidez y toda su pasión, hacer oír a los sordos, hacer ver a los ciegos y poner algo de valentía en las almas cobardes.

El propio Maquiavelo fue consciente de este tributo que la “virtud” le pagaba a la “fortuna” y creó sus propios interlocutores más allá de las miserias del presente:

Al caer la noche, me vuelvo a casa y entro en mi despacho; y en la puerta me despojo de mi vestido cotidiano, lleno de barro y lodo y me pongo vestiduras reales y curiales; y revestido con la debida decencia entro en las cortes antiguas de los antiguos hombres(…) donde no me avergüenzo de hablar con ellos y preguntarles la razón de sus actuaciones (…) y durante cuatro horas no siento ningún aburrimiento, olvido toda angustia, no temo la pobreza, no me desconcierta la muerte, todo mi ser se trasfunde en ellos…

Hoy, en esta noche, tenemos el privilegio de ponernos vestiduras reales y curiales y preguntar las razones de sus actuaciones. El compromiso con el proceso civilizatorio es arduo y exige lo mejor de cada uno. Por eso estamos aquí reunidos y ansiosos por escucharlos, bienvenido Don Mauricio, Bienvenido Don Carlos.

Distinguido Embajador de la Republica de Italia, Don Luiggi Maccotta, bienvenido a esta su Casa Ilustrada, le cedo la palabra…